miércoles, 14 de noviembre de 2012

Y volvió a repetirse.

Volvió a repetirse, otra vez volvieron los juegos de miradas, las sonrisas tímidas mal dedicadas, que probablemente  darían lugar a una de tus miradas picaras que me hacen perderme en la profundidad de tus ojos, en tu perfecta piel morena que me perdió desde la primera vez que te vi, esa sonrisa perfecta, que aparece cuando suelto uno de mis comentarios tontos dirigidos a nadie, pero, con la esperanza de que tú los escuches...Y entonces me di cuenta, y me lo dije a mi misma "por favor, otra vez no", me estaba volviendo a pasar y como una idiota me volvió a pasar, era el comienzo, si el comienzo del amor otra vez, y yo no quería, no quería que pasase otra vez, dolor, rechazo, celos, engaños y desengaños, y mi corazón echo añicos, eso es lo que me comunicaba mi razón, debería haber echo caso a esa vocecilla, si lo sé y estaba completamente decidida a hacerle caso, pero, de pronto salto el corazón y dijo en un sollozo muy flojito, tanto que tal vez si no hubiera estado esperando un rayo de esperanza no lo habría escuchado, pero, si lo estaba esperando y escuche esa pregunta "¿Y si él es el indicado?"

Entonces sonreí, por un pequeño instante y pensé en el sabor de tus besos, en cual seria tu forma de acariciar, me pregunte, si te gustaría susurrar un "te quiero" o si serias de esos que los gritan, y cuan feliz me haría verme reflejada en tus ojos, tan oscuros cual carbón y tan profundos e hipnotizantes como la luna llena en las noches más oscuras, y entonces cuando ya estaba perdida en ti, mi razón grito y grito muy fuerte para que lo escuchara bien, para que despertara de el sueño en el que estaba sumida, y dijo muy fuerte "Estúpida, idiota ¡¿Y si no es el indicado, y si te vuelve ha hacer añicos?!", pero tanto la razón, como yo sabíamos que tenia la batalla perdida, me lleve el dedo indice a los labios y con un pequeño "shhh", la mande a callar, lo volvió ha hacer, volvió a ganar la batalla el corazón, mi pequeño corazón hecho añicos, no sabía que podía ser tan fuerte y me sorprendió, y volví a perderme, fantaseando en ti, mientras mi razón gritaba, pero, yo ya no la escuchaba, solo escuchaba como se aceleran mis latidos si tú aparecías en mi mente.

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