sábado, 23 de junio de 2012

La falsa amistad, en algunos casos puede ser muy dura.


Cuando todo empieza a irte bien, te olvidas de esa persona que un día fue importante para ti. Gracias a ella....A esa verdadera amistad, esos verdaderos lazos en común con ella, pero de repente, todo se acaba.
Te das cuenta de que esa verdadera amistad, se esta convirtiendo en una farsa. Que todos esos momentos vividos: locuras, sonrisas, risas, lagrimas, secretos....Todo eso se ha ido a pique, que te estas dando cuenta de por quien merece la pena llorar y que sabes que al día siguiente no te darán una patada por la espalda, esas si valen.
Que creías que podías contar con ella pero te has dado cuando de que no, de que te equivocaste con ella, de que parece que eres su segundo plato y eso se acabó.
A veces siento que me gustaría volver a la infancia. Volver a ser esa niña inocente, sin problemas alrededor, sin rayadas que hacen que te comas la cabeza, sin personas que hacen que sufras...
Pero, ¿sabes qué? Que ahora estoy muy bien así. No quiero ser tu segundo plato, y ya estoy harta de serlo.

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