domingo, 3 de junio de 2012

Para todo.


Me encantaría que de verdad supieras que todos mis ''Para todo y para siempre'' van en serio. Nunca suelo jurar nada, y tú lo sabes mejor que nadie, pero te juro, que cuando te digo ''Para todo'' es ''PARA TODO''.
Me tienes aquí para siempre, para todos los adverbios de tiempo habidos y por haber, para todos días de cada mes, para todas las horas de cada día y para todos los segundos de cada minuto.
Para todo. Qué gran frase. Dos palabras y ocho míseras letras. Pero engloban tanto...
Engloban el para el frío, para el calor, para el no tan frío de otoño, para el regustillo que trae consigo la primavera.
Para las buenas, para las malas, para las malas buenísimas, para las buenas malísimas, para todo el tiempo del mundo, para tenerme aquí en todo momento, a cualquier hora, en cualquier lugar.
Para reír, para sonreír, para no olvidar nunca ninguno de los millones de momentos que me has grabado en la cabeza a golpe de sonrisas y miradas. Para miradas de agotamiento, de no poder más, de decir ''esto no es para mí'', para lágrimas, para llantos. Pero para cubrir esto último tenemos nuestra capacidad de conocimiento el uno del otro, que sirve para alegrarte el día cuando no puedes más, o por lo menos intentarlo, para saber cuando tengo que estar y cuando no, para intentar tranquilizar tu agonía más tonta.
Para los ''te quiero'', para los no tan ''te quiero'' aunque sabes que nunca te voy a dedicar ni uno de estos últimos. Para cuando haya desprendimientos de tierra en ti, para cuando los haya en mí, para cuando llueva, granice, truene, haga sol, viento y nieve.
Para hacerte sentir especial, para hacerte sentir indispensable en mi vida, para hacerte sentir perfecto, para meterte en la puta cabeza que lo eres. Eres especial, indispensable y perfecto.
Para todos los días de tu vida, para todos los bueno momentos que podamos llegar a pasar juntos, que van a ser muchos.
Para todo el tiempo que me queda contigo, y para el que no, también

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